“La alegría de compartir al calor del hogar”

 

Familias

¿Qué hacemos?

Olvidarnos de las preocupaciones y el quehacer cotidiano. Apartar los desacuerdos y cambiar los roles. Volvernos a sorprender. Esto es lo que se genera durante un taller con nosotros y tu familia.

Contribuimos a fortalecer el buen trato y los vínculos amorosos entre nuestra familia y a crear puentes entre las familias. Al romper el espacio y las dinámicas tradicionales del hogar, los adultos nos reencontramos desde nuestra parte más relajada y jugetona y revivimos la inocencia y la belleza de la infancia. Y las niñas y niños disfrutan en grande con los mayores, al participar en el juego con igualdad.

Es un sí al reencuentro:

  • Sí al contacto
  • Sí a la complicidad
  • Sí a la mirada cálida
  • Sí al cuidado
  • Sí a la ternura
  • Sí a la alegría y a la diversión en familia

¿Qué ofrecemos?

  • Talleres abiertos de juego creativo mensuales de hora y media. (ver fechas)
  • Talleres de juego creativo dirigidos a familias que son parte de AMPAS, grupos de crianza, asociaciones, fundaciones, casales de barrio, asociaciones de vecinos. Duración 1 h o 1 h 30 min.
  • Celebraciones de cumpleaños y reuniones familiares.
  • Talleres de risoterapia y juego expresivo dirigidos únicamente a grupos de madres y/o padres que quieran una sesión de integración, cohesión, diversión.

Propuesta a tu medida

  • Elaboramos una propuesta que se adapte a tus necesidades.

Solicita presupuesto, cuenta tus dudas o averigua más sobre nuestra metodología.

¿A quién va dirigido?

Madres, padres, niñas, niños, abuelas, abuelos, tías, primas, o como sea toda familia elegida. A toda familia que quiera disfrutar de esta experiencia en familia o con otras familias.

 

“Iba al taller temerosa de que mis 3 hijos (7, 4 y 2 años) se portaran bien y se sintieran en confianza para participar. En especial, me preocupaba mi hijo mayor, de 7 años, porque es muy introvertido y podía haberse sentido incómodo y no dejarnos terminar, pero Isolda no los presionó para nada, si no todo lo contrario. El primer ejercicio fue perder el miedo a hacer el ridículo. Siempre agradeceré esos primeros segundos de ver a mi hijo disfrutar y reírse a carcajadas de sí mismo. Luego fueron carcajadas al por mayor de todos. Me encantó pasar un rato diferente en familia, oír las risas y ver la alegría de mis niños y mi esposo. ¡Experimentamos juntos la magia de reír sólo por reír!”.

Lin Franco

 

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